He mojado mis piernas desnudas en verano

con la fuerza innata de un torrente

que mis ojos se niegan a ver

aunque ya no es enero, llevo clavada los treinta

en mi perversa memoria,

ya no importa

viejo puente descalza como mis sueños en primavera,

así transcurren los días

no tan  lentos

no tan vacíos

pero tan lejanos,

vuelvo los ojos sedienta de tu mirada

pero es inútil sentir quemar con estos ojos.

Sigo mojando en verano.